Abel Santamaría
- Marco Cornejo
- 24 may
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La gusanera en Miami está eufórica y sueña con regresar a Cuba para pasar a cuchillo a los revolucionarios. Rememoro las letras de Fidel en La Historia me absolverá. Él recita los versos de Martí por sus 62 compañeros asesinados: “¡Tocad mi corazón con vuestras manos!”. Entre esos cadáveres amados estaba Abel Santamaría. Le sacaron un ojo; los militares asesinos se lo mostraron a su hermana Haydée para que confesara. Abel murió sin delatar a nadie, fiel a la sentencia: ¡morir por la Patria es vivir!. Los estadounidenses nunca tuvieron a Cuba y el odioso Marco Rubio hoy tampoco la tendrá. El espectro de Abel se erguirá convocando a la lucha.



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